Nuestro Escritor
Armando rompecabezas con mis palabras

dic
31

A horas de que las manecillas se junten le digo a la luna gracias por las noches frías, porque permitieron que llegara un abrigo. Al calendario golpeado en los primeros meses le digo que de ahora en adelante no lo necesito. No hay heridas, ni golpes, sino transformación elevada sobre las lágrimas, el temor y el dolor. A las 12 de la madrugada le abriré las puertas a las metas y bendiciones que llegaron acompañadas por las letras que durmieron por mucho tiempo. Ahora me toca a mí.
Recibiré lo que me fue entregado y entregaré lo mejor de mí.
Ya no hay espacios para los silencios, las cuevas, las máscaras. Transformación de cuadrados por ventanas abiertas a las posibilidades de ser pleno, feliz, preparando mis letras para lo nuevo, y mi corazón para los latidos que me despiertan a nuevas metas.
Mi espíritu buscará a mi creador. Mis letras hablarán por mí. Mi creatividad será para mis estudiantes. Mi familia seguirá siendo uno de mis motores. Mi compromiso y fidelidad será para la letra que tiene sonido y palpita. Este será un excelente año.

sep
26

El sabor a café me recordó que existen conversaciones que trascienden. Con un toquecito de sabor degusto de una plática que llega como recompensa a las absurdas, las del pasado, las triviales.
Espero que para la próxima me invites a otra rica taza de café.

sep
20

Pensé en maneras para entregarme, rendirme a la seducción de tus dedos blancos, esos que acarician mi cuello y se pierden en mi razón. Pensé en la silueta de tu espalda, la que se expande sobre la piel y penetría mi alma sin explicaciones ni juegos. Ante tales pensamientos me detengo y no creo estés listo para lo que encontrarás. Adentro, cristales rotos. Afuera, vasija quebrada. Arriesgarías el beso sobre un alma rota?

sep
19

No tiene sentido sentirme así, amorfo, gris, amargo. Me culpo. Te culpo. Te grito. Me ahogo. Rompo. Razono. Intento derramar la única lágrima, la que me sanará; no sale. Me desespero. Vuelvo a gritar. Inhalo humo. Lo escupo y me golpeo el pecho. Iracundo. Irracional. Me elevo en bocanadas de insultos, respirando porque sólo arriba me encuentro. Preguntan. Actúo.

ago
28

Aún no me acostumbro a la idea de la libertad. Me acostumbré a someterme a tus juegos, reglas y manifiestos. Una y otra vez colgué mi dignidad en el espacio pequeño y desnudo que me regalaste con la intención de ser tuyo eternamente. Hasta que llegó el silencio y se rompió la vasija. Siempre usaste las palabras más filosas, en cambio yo tragaba hondo e intentaba razonar tu ira. Y así exigí detener el viaje. Agarré mis bártulos con mi dignidad y me eché a andar.
Han pasado varias noches y mi piel aún huele a ti, a veces te extraña, pero mis espacios recuerdan el olor a reglas y cadenas y prefieren extrañarte desde la libertad.

ago
26

Enmarqué sobre el recuerdo el último beso, ese que dolió y supo amargo. Poco sabía que era el beso de un adiós discutido y alterado, y que hoy no logro cerrar el libro como hiciste tú.
Alguien me enseñara a ser frío y duro. Con alguien pondré a prueba la crueldad y la apatía. Pero, mientras tanto déjame recordarte como quien me robó el aliento con cada beso y me hizo suyo cada viernes bajo la luna loca.

ago
25

Se despertó en más de una ocasión. Despedazó la sábana en busca del remedio. Deliró y creó quimerás en un intento por recobrar la cordura. El reloj marcó una y otra vez con su insistente tic-tac-tic. Pensó en curas, en la panacea perfecta…Encontró, en un rincón de su cama el sueño y la fiebre lo derribó.

ago
24

Cuando abrió los ojos, a su lado encontró el cadáver de su amante. Las píldoras sólo cobraban una vida por noche.

ago
21

Ante el paso de la tormenta recurrí a llamarte en silencio, en mi imaginación. Me aseguré de tu bienestar, pero le hablé a las ráfagas, porque tus ventanas permanecieron celladas. Cuánto hubiera deseado que no me borraras de tus recuerdos cuando aún lates en los míos, en sorbos, de a poquito. Ya la lluvia se acerca y debo cerrar mi puerta. No te mojes.

ago
20

Hace mucho abandoné las letras, las cambié por palabras, gestos, caricias. Hoy, ante la pérdida, recurro a ellas rogando que me perdonen, clamando misericordia. Me responden con un beso y me recuerdan que siempre permanecieron en mí, que nunca callaron.

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